
Camine mucho esa tarde, sabia que tarde o temprano me agarraría la lluvia pero quería descubrir más de esas calles que no me saludaban aún. Buscaba y buscaba pero no encontraba ¿qué buscaba?. Habían unas paredes grandes y edificios con nombres que solo el cielo pudo escribir. No sé que buscaba, solo sabia que eso me iban a preguntar. No me importaba. Entre en una de ellas, entre chirridos me sentí mejor. Habían señores que hablaban de la nueva marca después de 100 m, pero yo solo veia a madres preocupadas porque sus hijos no encontraban el columpio adecuado. Qué pureza, yo también hubiese encontrado un juego ideal. Más adentro, más perdido. Imagenes verdes de delicadeza, flores y ya se hacia de noche. Brasil era demasiado grande para el hoyo del cual salia, pero yo trataba de sentirlo. Más allá de los ojos que me impregnaban rencores y recuerdos. Más allá de la libertad por la que vine a encontrar.
Es cierto.
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