domingo, 19 de diciembre de 2010

Hasta que no pueda dejar de girar

No estas sola
No hablaba nada porque el temblor pasaba. Su silencio, su respiración. Estallar de nuevo y Alessandra con la ternura de su desorden, sin darse cuenta. ¿Vámonos?. Pero ella quería quedarse, llorar de nuevo y saber que era lo correcto, que en el fondo me sentía bien por ver la actitud de ella. Me siento tranquilo, me contagia. Estuvo allí. Sentado en la disonancia, llegando tarde y decirle a Kamilo: "Estuve con la mamá de mi hija queriéndola y eso es más importante que todo el rock peruano". Sentir el abrazo de él. Pensar en Alessandra y cerrar los ojos para verla nuevamente. Tu no estas sola. Cuentas conmigo para cualquier cosa.



Tiempo de reconocerse.

Sentir y callarme la boca.
Mirarte y sonreír.
Brillar y contagiarte.
Protegerte y no cuidarme.
Amigos y te quiero.

Siento amor. Siento cariño. Soy así. Me duele el corazón y sigo sin cuidarme. Sintiendo. Corriendo. Soy tan parecido a ella. Unas veces sí y otras no. Y ahora debo viajar. Pero antes verme con ellos. Abrazarlos y trasmitir ese girasol que quizá no entiendan, pero que guardo con cada pétalo de instante eterno. Papá, mamá, hermana. Hija mía. Alessandra. Sol. Universidad. Amigos. Mundo. Son las 10 de la noche y estoy acá. Para ti. Para mi. Voté ese reloj que no daba vueltas y tu fuerza hace tanto por mi, tanto. Una llamada. Existimos. Vamos lejos y miraré sin luces de navidad. Y Tania, Andrea y todos aplauden. Mis amigas. Mi ex enamorada que esta lejos y regresará. Tiempo de reconocerse. De mirarse a los ojos. Seguir mi lucha. No entiendo. No importa.

Canción para A(licia)



La veo de nuevo. Recuerdo por qué la subí. Siento por qué la subí. 20 de diciembre como la vez anterior en la casa de Luis Martines. Al final de ella esta la respuesta. ¿La escuchas en el cielo Mily?. Ella es pues. Te lo dije. !Ella es!
(sonrisa nuevamente, no entiendo muchas cosas porque somos muy distintos y al final somos lo mismo)

Sé girasol

Llevar a un amigo ebrio a mi casa. Leer el fanzine que me regaló. Escuchar su voz en la sonrisa que me sale cuando abro los ojos y miro la estrella de mi brazo. Aun lo tengo. Aun esta allí. Desesperarme por no tenerte a lado mio y finalmente reír. Un domingo que no odio, sentir esa preocupación por no saber si esta bien, rezar ¿es raro, verdad? Y siento esa necesidad de pensar en ti. Hablar con mi hija y a través de ella con su mamá, poner esos discos nuevos y desordenar mi cuarto. Continua la vida, estoy aquí y tengo un amor que quiere trascender ¿Cómo? no lo sé. Un día María, sí la chica del que habla la mitad de este blog, me preguntó nuevamente por Alessandra y yo le respondí que por fin me sentía feliz. Y siento que con su amor muy adentro puedo serlo aunque aun no sé vivir muy bien. Estaremos en el camino, me sale una lagrima más (pero Andrea y Carlos están nuevamente allí). Gracias Alessandra, gracias mi amor. Estamos juntos hija mía ¿Lo sientes allá en el cielo? o simplemente puedes sonreír nuevamente (Tú, yo, ella). Así.


Si.

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