domingo, 28 de agosto de 2011

Imperio de Cristal


Este fin de semana fue lindo. Lindo porque vi a Andrea, porque ella sonrió, porque yo tuve miedo, porque no hablamos nada, porque la miré por un buen rato. Lindo porque pude encontrar el libro que buscaba, lindo porque escuché la historia del año 1983, porque pude compartir un café con mis amigos y pude compartir mis sueños. Aun me parece lindo a pesar que en medio de 5 mil personas sentí que estaba más solo que de costumbre, lindo porque me sentí ajeno a diversas actividades que conforman mi mundo y parecen de plasticidad. Cuando me pregunto si nuestros actos son solo manotazos de ahogado para no admitir que nuestras existencia es solo apariencias y contradicciones. Matar para comer, vestirse para impresionar no para abrigarse, trabajar para ser alguien en la vida, estudiar para tener un cartón en la pared, para que mamá se sienta orgullosa y yo tenga un orgullo acorde a lo común de la situación.

Fue lindo, a pesar que Tania rompió conmigo y el DVD no funcionó como deseaba. Lindo porque María se peleó con su enamorado y volvimos a conversar sobre lo extraño de nuestras relaciones, porque Jonathan va a tener un hijo y en el fondo estuve adelante para felicitarlo con mis contradicciones -las de lineas arriba, las que me acompañan -. 

La plaza San Martín es un muchacho vendiendo caramelos delante del cajero donde saco 20 soles para una cerveza. Las luces de un mundo de cristal, las sonrisas y anhelos de unos amigos que solo quieren divertirse. Un abrazo, "un arma que clama por resucitar como estrellas que abandonarán este imperio de cristal"


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