lunes, 5 de septiembre de 2011

Ascensores

El último sueño que tuve fue extraño pero lindo.

Un gran edificio, muchos amigos. Mi despedida. Mi huida y mis decepciones. Mientras que el grupo de los 16 chicos me despedían en un salón de clase con el regalo de cada corazón en sus manos, Carlos era el representante de los chicos que decían que era su amigo, que soy verdaderamente importante en al configuración de los sonidos llamados amor. Fue lindo, un regalo de sus manos y partir rápido porque el ascensor se debía atracar en el piso 18. Llegar a mi habitación y encontrarme con esa persona que no debía estar en mi imaginario, pero lo está. Correr, bajar, subir. Las personas que conocí en mi vida. Mis padres y la llamada de mi hermana. Mi hermana desde su muerte y mis dejavus dentro de mis sueños. Llorar. La hora de mi partida y secarme las lagrimas porque sabía que era lo mejor. Pero el billete hacía un nuevo piso hacía acordar que los otros pisos habían sido visitados por mi en otros sueños. Llorar. Negarse a subir un poco  más y abandonar a las personas que quiero. En la recepción un fanzine con el collage de mis fanzines. Muchas personas en el leaving. Una café y las maneras de decir azules envenenados. 

Pero necesariamente no suben, también pueden bajar

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