Ale me lo dijo en claro. Se terminaron los días de madrugada. Los viajes en la Costa Verde. La sonrisa de Tania. Las bolsas para los fanzines. Mis formas de mantenerme sensible. Los llamados de papá. Las noches sin pantalla de luz. Todos los fuegos fríos después de abril (repitiendo tres veces tres). Y aun sigo pensando en que el destino no es algo que se haga solo y esté predeterminado. Lo estoy haciendo en estos momentos.
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