lunes, 17 de diciembre de 2012

¿Cuánto suena?


Extraño mucho los días con Tania. Ir a su casa, dormir en su cama, salir de allí y perder mis horas ganando muchas sonrisas. Hoy no es así. Y los buitres del quicio vienen a mi hogar para perturbarme. Salgo mucho, las noches bajo Lima y mi mirada en ese atardecer. Puedo vivir en la autogestión. Mis discos y mis alegrías. Todo me confunde y no me llena. Pero esos sonidos me dicen que estoy equivocado. A pesar de eso, y como diría la canción de Eterna Inocencia, "si no toco, crece mi pena".

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