miércoles, 13 de febrero de 2013

Las maneras de sentir


Estoy en estos momentos en el metropolitano. Viendo en las ventanas pasar carro por carro, cartel por cartel. Cada vez que suena un cláxón y la fila interminable sigue su curso en mi recorrido siento muchas cosas en mis ojos. Me pregunto cuándo podré sonreír con Pamela sin que sienta esa sensación de espejo, sin esa sensación de perderlo todo en ese vertigo. Esto pasó hace muchos años, sí con Milagros. ¿Cuál es la estrella de mi corazón? . Tania una vez me dijo que vivía en el pasado cuando yo lo único que anhelaba era mi futuro, mi futuro y vivir este presente como una canción, solo sintiendo, observando guardándolo en mi corazón. Heridas tan tontas las mías, las que pasó en este vaivén. No pienso que mi historia es triste, nunca pensé que fuera así ni lamento de ellas. Han ocurrido cosas feas, bonitas, hermosas, cosas que guardo en mi corazón sea cual sea su definición. Porque guardo, guardo todo esto como un registro, un grano de arena que sube y baja en este reloj que es mi vida. 


¿Cómo es querer? ¿Cómo no cruzar la linea de lo permitido? Recuerdo una noche con Camilo hablar de eso, de lo que nos permitía la sociedad hacerlo y las diferentes formas de hacerlo a cada uno. Recuerdo que la idea no era dañar a otros pero justamente las maneras hacen que lo hagamos. Ironía de la vida para no poder estar todos en paz. Y sí me afecta. ¿Cómo quería a Tania sin poder dejar de querer Alessandra? Lo único que atiné fue a respetar, a apostar. Porque sí, quise a Tania por sobre todas las cosas, porque la elegí por sobre Ale nuestro hijo, nuestra promesa. Por sobre un pasado que ya no quería que sea un presente. Aunque me atormentaba. Ahora a A solo le tengo un cariño, un cariño que quisiera abrazarla y protegerla pero no quererla. No le tengo rencor por que eligió un destino cuando le ofrecí un camino. No hay rencor, solo quiero abrazarla. ¿Qué es querer?

Pamela es mi amiga a pesar que quisiera besarla muchas veces y perderme, perderme como lo hago con ella por lo general. La considero tan parecida a mi y por eso tan contraria a muchas cosas que pienso. Pero me atrae porque me siento feliz a su lado. No sé si es amor de mujer, pero soy feliz sabiendo que es mi amiga. Me hace acordar a Milagros, pero no la veo como si fuera mi segunda oportunidad con ella. De una persona muerta. Qué heridas tan tontas. Sin embargo somos de escuelas diferentes y yo aún no sé si me gradué de la mía, nunca quise resolver los problemas de economía ni cantarle el himno a esa bandera. Me peleé con esos chicos abusivos y nunca quise juntarme con los estudiosos, ni con los buenos, ni con los malos. No me refugié durante el recreo y solo sonreí y viví cada juego sin esperar el ganador. Supongo que Pamela hizo lo mismo, sin embargo ella sí encontró un equilibrio en su desequilibrio. Me cuesta decir que es una persona que solo piensa en ella, como lo dicen todos cuando me ven feeling, pensando, porque es un derecho que yo me lo he permitido. Sin embargo me pierdo en esos pensamientos y en mi capacidad de no vivir. ¿Lo más fácil no sería simplemente querer, querer y explotar?

Estoy mirando esas ventanas, regresando de la cama de alguna mujer. Me siento algo triste a pesar que Diego Auqui dice que no debo sentirme así. No me siento feliz de haberla cagado con una chica, no me siento feliz que me hayan regalado aquel libro que quería tanto, no me siento feliz de sentirme feliz besando a alguien. No me siento feliz de dejarme llevar, de continuar, de que me guste. No me siento feliz. Mi cabeza da muchas vueltas en este transporte. ¿A dónde me lleva? Quisiera conversar con Pamela pero de esto no, solo vivir y cagarnos de la risa. ¿Cómo es querer? nunca lo supe. ¿Qué siento por ella?...

Hay días que me siento a esperar el metropolitano y solo veo pasarlo una y otra vez. La gente, sus historias y todo lo que significa vivir en esta ciudad. Lo capto, lo guardo en mi corazón. Mis maneras bruscas con mis sentires frágiles. No estoy triste. No quiero estarlo ni cambio eso por lo que hago ahora. Pero eso que hago no me llena como en estos momentos. Y el abrazo de Camilo o el consejo de Carlos (el cual tendrá su primer hijo! felcitaciones!). Nadie quiere que me vaya y yo no quiero hacerlo. El problema es que no sé dónde estoy y aunque todos me feliciten solo siento un eco profundo en mi corazón. Y sigo avanzando, sigo dejándome llevar. No sé vivir y me parece de puta madre. Aunque no pueda sonreír en estos momentos y no tenga una respuesta a ¿Cómo es querer? ¿Cuál es la manera correcta? 


Dame estrellas o limones, por favor.

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