sábado, 5 de diciembre de 2015
De madrugada.
Tania llamó y aunque mi sorpresa fue genuina más fue mi impresión que algunas cosas están pasando ya mágicamente. Hoy no hice nada malo, negué mis posibilidades de envolverme en un espiral sin fin y elegí ir a la casa de Tania con todo el miedo del mundo. No lo supe y hasta ahora no lo sé, pero el miedo y las canciones como esta sonaban en mi cabeza. Al final no volvió a contestar y nunca salió de su balcón. Caminar solo por las calles de Lima es algo que me pone nostálgico. Esta vez solo supe que debía bailar. Solo esta noche lo supe incondicionalmente.
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