jueves, 25 de mayo de 2017
Mel parte 3
Hoy desempacando mis cosas encontré una carta que le había escrito a Mel el día de su cumpleaños, la última vez que estuvo en mi casa de San Miguel y le pedí que se vaya, que se vaya porque me exigía odios con Tania y sus miedos se iban a convertir en los míos. O con un beso en la frente o en la mejilla. Hoy leí la carta y me dije ¿Qué pasó? Porque es obvio que le tenia mucha fe a ella ("más") no a mi y porque es obvio que, aunque ella nunca lo creyó, me gustaba abrazarla pero me daba miedo tirar con ella. No sé, son mis maneras ilógicas de solo observar el amor. Hoy también busqué unas fotos suyas y solo le di "me gusta" a muchas cosas. Hoy rompí esa carta, hoy sé por qué elegí a Mel sobre Tania cuando quise ser feliz en mi caos. Hoy supe que los días grises en esta ciudad tienen tanto sentido como una canción de My Bloddy Valentine camino a comer una pizza y dormir todo el día en mi habitación. Ya no es 18, pero hoy se vuelven pequeñas manos que me dicen: No duermas. Hoy sonrío y una lagrima escapa de mi, aunque ya no hay carta, ya no hay Mel, ya no hay amores ilógicos y ya no hay manera que desempaque esas cajas en un hogar que ya no es el mio.
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