
Días como hoy (bueno entre ayer y hoy) es cuando extraño la presencia de Jopelles, la cual debido a mi poca consideración para poder entablar conversaciones con gente que incluso la considero fundamental en mi vida. Sin embargo me encuentro feliz, feliz porque visite su mundo, ese que bromeábamos y que soñaba con personajes de colores, globos y conejitos, ese
Villa Pampita Feliz que en nuestras palabras mostraba inocencia al tocar fibras de escases que se podia sentir al nombrar a Villa. O quizá hubo en esas conversaciones y diminutivas un tono de Burla, eso no lo sé. Solo sé que el sábado pasado entre burlas de un estableshiment, palabras no acogidas para la coordinalidad y sorpresas que te abrazan -y te dicen !diablos victor lucha!-, pude ser feliz. Feliz callado, feliz y honesto conmigo mismo. Y es que cuanto me falta para convertirme en lo que mi imagen ve en el espejo ¿cuánto?. Y cuan bien es no darse cuenta de esto, no estresarse y solo entregarse. Tener un hermano a lado, un amigo, un compañero, un maestro (conocerlo ¿o no señor Avión?). Ser feliz en esos momentos magicos captando una imagen, un momento. Registrando la movida, registrando mi mundo (nuestro mundo).
Yo viví esa Villa que lucha, esa Villa que acoge.
Ese lejano lugar que me hizo estar cercano, muy cercano a mi.
* En la foto Raúl el "maestro" Avión Garcia, el buen amigo de Martin, Kamilo, mi hermano Riveros, Yo, Luis Audiofobia Tiburón, Martin Alonso (el men que cree)
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