viernes, 10 de abril de 2009

Lluvia en el carnaval


Z
Y la procesión de los mudos llego a su apogeo, y todos miraban el brillo de la noche, y caía el miedo, y caía el fuego de los cielos. Todos temían por el futuro y abajo, muy abajo, el carnaval calmaba una sonrisa

11/04
La ciudad de Lima recorría los rincones los rincones inhóspito de los miles de corazones que encubría, la mañana siguiente había sido olvidaba y, sin embargo, todos aun pugnaban por expulsar los pequeños relojes que les dictaba su ambición. De pronto, las llamas de un cielo reflejado en el río rugió. Esto comenzaba, y no bastaba quedarse dentro, con miedo, mucho miedo.

El carnaval de las sencillas maneras de decir "basta"
Corrían desprevenidos, buscando llegar a la casa de princesas y enfrentarse a los príncipes que sus historias no lo habían considerado. Los boleros debajo de las mesas sonaban apacibles al presagio, a los saxos que usaban para montar y correr más rápido que los que ganaban. Pero el miedo cayo en la noche, y muchos solo lloraron, cogieron sus cosas y callaron ante el dedo de la esperanza, acusador como tu nombre.

Universo de tierra y agua
Y aun conseguía llegar a la esquina de su casa, con el teléfono huyendo y la verdad de la injusticia; él conseguía refugio en ese hogar y todos contagiaban ese miedo.

Buscando el sol debajo de la cama
La manera en que nosotros tratamos de ser felices acontece cada vez la decisión no contiene razón. Las llamadas en la noche, cerca de la avenida de los locos, no estaban bien y aun continuábamos en la esquina de su casa sin saber que esperar. Clamores, 25años y justicia. La venganza de los justos en los albores de un silencio que busca corear los nombres bajo el carnaval. Pero lo que nos espera son las esferas de fuego. Y todos se van, nadie quiere ahogarse y dejarse arrastrar. Y así el miedo caía, pero nunca chocaba.

Lluvia
Abogados tratando de descifrar enigmas, enigmas que son investigados por arqueólogos y arqueólogos que son enamorados para curar sus designios. Personas sin derecho a cubrir de llanto la noche. Esa noche que sigue brillando con el miedo buscando un abrazo. Y la gente gritando y escondiese. La gente, esa gente. Galope y risa. Como si mañana fuera un buen día. Como si la decisión dependiese de eso.

El nombre
En la iglesia resaban, todos daban muerte al niño que traía cada día los periódicos y todos trataban de entender qué día era hoy. Ellos fumaban, y todas las mujeres que no querían a ninguno de los hombres guardaban un azul para lo cósmico de su vida.
Pero debajo del puente, entre los lentes ciegos de lo que se llama cariño, ambos se consolaban por si acaso ayer y mañana no se hubieran confabulado. Y todos, incluso el miedo, eran..

...muy felices

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