Ahorita debería estar en el Rock en el Parque. Me da ganas de sacarle la mierda a todos los que fueron. Pero me da ganas de renegar porque a veces soy demasiado buena gente. No debí acompañar a Claudía, debí realizar los planes que tenía para estos dos días. Pero no podía dejarla sola, no puedo dejar a una amiga así, no pueden morir mis amigos. Pero ahora no me siento mal, no puedo ser un superhombre, pero me compré un disco, di vueltas entre muchos libros, llamé a Chiclayo, me llamarón mil veces a un número equivocado y caminé nuevamente entre versos que dejaron el recado de que debía seguir bajo esta lluvia de estrellas. Mi estrella.
sábado, 24 de julio de 2010
Dos días
Claudía vino a Lima, no la pude recoger pero pude estar cerca a ella los últimos dos días. Fue contradictorio, una vez más pienso que mi vida es como una hoja que lleva el aire. El Agustino, Lince, Centro de Lima, Los Olivos, Independencia, caminatas, Miraflores, Surco, nuevamente caminatas bajo la luz de la luna, dormir y seguir caminando, San Juan de Lurigancho, El Metropolitano (esa sensación de emoción e irracionalidad con el cariño de sentir a tanta gente junto a mi, tan irracionales, tan faltos de amor), San Isidro, La Victoria. La victoria?. No lo sé.
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