
Ayer estuve conversando con M sobre nuestro pasado, sobre nuestro problemas, sobre nuestras dificultades y sobre lo que queremos en la vida. Después nos quedamos mirando a ningún lado y leyó nuevamente Dios y el Gato. Prometí contarle mi vida el día que esté borracho sin una gota de alcohol. Ella prometió no escucharme. Ambos hicimos las pases y miramos nuevamente el cielo como los amigos que un día fuimos.
[ El cielo es muy largo y octubre es tan corto ]
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