Ha pasado una semana desde que me propuse no visitar el país de las Maravillas de Alessandra, ha sido una semana extraña pero a la vez linda. Entre peleas, búsquedas, reconocimientos y lecturas. Encontrarse una vez más tratando de entender el comportamiento de la sociedad mientras transitaba por calles y sus inicios en un libro que se me hace largo, pero el fondo inconcluso. Aún así, estas largas horas de lectura hacen recordar los días previos a mi primer año de la universidad, cuando me propuse estudiar para ordenar mi vida. Han pasado ya 3 años ¿mi vida es ordenada? Definitivamente no, pero los vaivenes que han acaecido estos años están marcando mi historia. La decisión de seguir la universidad aun es difusa. La opción de completar humanidades es, de hecho, la mejor. Veremos pues. El trabajo que me han ofrecido me ha emocionado. Si bien la paga es poca, trabajar (en realidad, trabajar!) en fanzines es un reto que pienso tomar. Felizmente el tiempo es poco y dejará tiempo para mis proyectos. Por el momento la investigación está dando buenos frutos, me alegro ser parte de esta historia de sueños subterráneos. Aunque el miedo por caer en la ambivalencia aun está presente, ordenar este rompecabezas (con el ejemplo de Kamilo) me ayuda a sobrevellevar los momentos de soledad. Soledad que Tania extraña. Y es a Tania lo que las casualidad llevan. Este viaje no previsto (aunque planificado sin plano, sin rumbo) espero que sea una experiencia inolvidable. Si bien las paradas que tendré serán conocidas, la última llevará a darme cuenta que vale la pena el cariño que tengo a esa chica. Es bueno. Mis convicciones no me están jugando mal esta vez. El número en la tombola de Giancarlo me ha dado una posibilidad. Tomémosla, no?. ¿Tú qué crees Víctor?
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