viernes, 13 de julio de 2012

2 años



Conocí a Tania aquella tarde de sol. Mientras Andrea me hablaba de la Casa Azul yo la miraba con extrañesa pues no podía suponer que una pequeña chica de cachetes rosa tuviera tanto orden en sus apuntes. Miradas despistadas sin imaginar que aquellas se convirtieran en profundas. Como esa noche de Junio donde la miré por primera vez y cuando ese beso estuvo como testigo. Confusiones y sorpresas, como ese día de sol en que la conocí...

Nuestra relación fue linda. En un panorama donde yo me comportaba como un niño que hacía malabares con su corazón, ella crecía como mujer descubriendo su interior. Mis errores y sus sonrisa, mis abrazos a la cintura y sus cachetes en mis labios. Días dificiles los primeros, días donde muchas veces me pregunté si romper el lazo de mejores amigos para construir ese puente de madera era lo cierto. Ella puso el concreto, yo puse la decisión. Tentación del fracaso, sus pañolitos en mi rostro y las noches bajo ese cuarto. Ese cuarto.

Tania es una persona especial. Combatiendo con sus miedos, es la persona más valiente que he conocido. En el fondo la admiro como persona, aunque no quiero admitirlo porque sé que si lo hago ella no admitirá su grandeza. Tania aprendió a querer con todos los errores de la primera vez, su sonrisa y su brillo en los ojos que me iluminaron al darme cuenta que las estrellas solo salen de noche, pero ella siempre estuvo todo el día. Su danza, sus maneras de saber dónde yo saldría. Ella es fuerte y debil a la vez, como sus sueños y risas en la noche, puede sonreír a pesar de toda la oscuridad. A ella nunca le gustó mi orden, sin embargo - y mientras tanto - guardaba el secreto para mi y para que estemos juntos, para que mis códigos pinten esa mundo de niña-joven en esta horrible ciudad. Maneras de enamorarnos, llorar, abrazarla. No tengas miedo, estamos allí.

Lo acepté el día después de los dos días. Lavando un plato en su lavandería. Ella seguía dormida y al regresar la miré desde esa puerta - esa puerta! - y estando allí: nunca se fue, nunca murió. Ella no sabea cuantas veces la he visto dormida. Sin embargo esos minutos fue el momento que quise que los supiera. Esa mañana entendí que estaba enamorado de ella y no quería perderla. Un sol grande en ese tercer piso, hablar con dificultad y perder todas mis monedas en un rico almuerzo. Cuánto gané ese día!. Esa sonrisa en el paradero. Ese beso mordiendo sus labios, como a ella no le gusta tanto. Esa 29. Esa mañana de sol.

Chiclayo, la noche de verbena, la noche de la cama nueva, el abrazo en el parque, su chompita celeste y su ropa (o sus medias, como tanto le molesta que no se las de). Esos pequeños simbolos. Pensar mirando mi techo que ella sería la mamá de mis hijos. Estudiar una madrugada sabiendo que debía estar a su altura. Entregarme a ella, esa unión, caricias y su cuerpo encima del mio. Dormir desnudos y en sus manos el calor. Nada puede ser mejor

Un enero, una manera de comportarme para bien. A pesar de que me cagaba de miedo - y lo sigo haciendo- ella derrotaba todos esos fantasmas.¿ Lo habré hecho bien para ella? Y nuestros "tuyos para siempre". Ella nunca lo supo pero esas madrugadas hablando con ella - y de ella - en mis sueños subterráneos sí lo supieron. Mi Tania, Su Victor. Eso somos nosotros dos. Donde nos podríamos encontrar para descansar después de este largo día. Lo supimos. Y así pasan los días. Nuestros días.

Y sí, hoy son dos años. Una sonrisa grande se me escapa. Y espero que ella haya sonreído algun momento de este día por nosotros. Porque ya no estamos desde hace mucho tiempo y quizá fue un día más para ella. Sentados en mi habitación, por encima de todos nuestros anhelos. Porque ya no existen los "dos años". Este es un día de sol. Pero esa ya es otra historia...

Y permites que un idiota como yo pueda lograr lo que no esta escrito
lo que no se ve, lo que ya no he dicho, ya no lo diré
Con el lento paso del tiempo todo encaja y se comprende
y uno aprende
...uno aprende

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