domingo, 19 de octubre de 2014

Aprender a sonreír (o cuando la lluvia de cartas llena esta ciudad): Liberar el amor


Hoy lloré con Tania. Y la dejé en su paradero. Y me abrazó. Y la extraño tanto y puedo volver a sonreír. Porque quizá todo este blog habló de ella, de cómo llegué a ella y cómo quise quedarme con ella. Mis miedos y más. Y sé que merece más que este post, pero hoy la dejé ir. Y estoy riendo tanto mientras lloro en mi habitación que un ataque de asma me va a dar. Y liberé este amor.

Porque el amor se baila o no se baila no se puede controlar 
se toma los lugares como no los va a tomar 
la sangre con la fiebre tienen todo para un sueño

Porque el amor se baila o no se baila, no se puede controlar.

Y yo no se bailar



Fin de la segunda parte.

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