De los tantos lugares donde viví en otra vida, recuerdo uno que estaba en el centro de Lima el cual era entre un edificio antiguo de alguna fábrica en quiebra o un monasterio hecho almacén donde "él" me acogió en su estudio, en su covacha extraña con cubículos que parecían claustros y pasajes extraños en una gran salón.
A mi me había dado un cuarto extraño, que tenía huecos con puertas donde podía dormir y hacer un pequeño dormitorio donde solo podía meterme de cuclillas y meter las pocas cosas que podía. No me quejaba, era un lugar genial porque compartía los gustos musicales de "él", las borracheras y las aventuras.
Me gustaba el lugar en general, tenía entradas y salidas que parecían secretas donde se guardabaa en ellas mil cachivaches que hacían que mi curiosidad vuele, como en aquella ocasión que encontramos ------ y pasamos toda la noche pensando para que servia. Rones, puchos y más, nunca supimos su uso pero nos negamos a darlo algún cachinero de paso.
Sin embargo, como es costumbre de mi, un día huy y deje de ir, dejando mis cosas y el miedo a regresar por el simple hecho de la vergüenza. Mi chica de esa época me pregunto que había pasado con ese lugar raro donde la lleve a hacer el amor unas veces y le decía que era mi nuevo hogar, hogar que ahora que lo pienso no pase ni un mes. Así pasa, así mis miedos hacen que me vaya.
Hoy regresé, no era un sueño pero si lo parecía, un día después de perderme nuevamente y por error regresar allí para dormir. Error ¿fue ese mi hogar?
"Él" había tenido un hijo y le acompañaba en su novia, esa que conocí en esas noches de ron, además de la mamá de ella, que la ayudaba en el cuidado del bebe. Se había cortado el pelo y puesto su estudio profesional. Me dijo "hermano así no es" después de no haberme visto quizá años, sin despedirse. Me habló mientras instalaba el sonido y preparaba sus monitores para un ensayo con músicos que muchas veces me los había cruzado. ¿Le habrá contado a él que tenía mi tienda y aún bajaba a los lugares donde nunca me crucé? . Le pregunté porque estaba cambiado y me dijo que quería cambiar su vida, que ahora que tenía una hija quería trabajar y dejar todo atrás viviendo con su hijo y su señora. Lo sentí cansado pero lo sentí real, aunque sabia que ya había cambiado y no me sentía a gusto con esa respuesta. ¿sabrá que tenía una hija? Quise preguntárselo pero preferiría recorrer mi antiguo hogar, los cuartos raros, sus entradas mal hechas y laberinto hecho en toda una estructura, incluso mi cuarto que hoy estaba vacío y solo se llenaba con el recuerdo de las pocas cosas que dejé y ya no estaban. Pensándolo bien parecía que esos dos huecos donde dormía eran literas de alguna fábrica o lugar de trabajos forzados, quizá pensaban, pero eso nunca lo recordé.
Empezó a sonar canciones punk y "él" siguió en el suyo, no pude ya encontrarlo a pesar que lo vi. Solo puedo decir gracia por su amistad fugaz, se que decepcione nuevamente esos sentires pero mi sentimiento solo me daba fuerzas para agradecer, que a pesar que los sonidos solo hacían más que despertarme, luchar para que mi voz pueda ser escuchada entre el ruido y mis recuerdos. O sueños. Nunca lo sabré.
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