domingo, 30 de mayo de 2010

El séptimo día de la semana

Oí poemas por espermas vagando en la casa blanca.

Uno, dos, uno, dos. Caminé rumbo a casa, como sobre bicicletas rumbo a casa. Sentados divididos en el auto. Un pum, un run. Bonitas canciones y el horror de no caminar como locos por la avenida Arequipa. Silencio. Son tantas las cosas que debo perdonar. Y cual fieles cristianos no llega el día de la eternidad. Dos chicas, esos grandes proyectos. Suciedad. Risas. Alessandra. Unas cervezas que no estoy dispuesto a pagar. Y el miedo en mis venas para con la calle bajo el pedestal. Comenzando la rutina de no lograr nada. Y anhelando la esperanza que hace escribir estos pequeños gritos.

Cámbiate. Date un baño y recuerda que hoy no es domingo

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