domingo, 16 de mayo de 2010

Vaticinios de interludio


El Viaje a San Bartolo

En el carro se produjo ese shock que hace tiempo no producía. Mientras Tania y Lorenzo discutían sobre democracia y formas de gobierno yo escuchaba Mogwai pero las ganas de arrojar me distrajeron ¿Por qué?.
Lo que siguió fue que arroje todas mis esperanzas
mi pesimismo por todos los proyectos que tenia
por el amor que le tenía a ese mundo
porque al fin y al cabo sabía que todo se iba a ir a la mierda
porque sabía que iba a terminar con nuestra muerte.
Lorenzo observaba la escena con confusión pero Tania, pensando no pensando en mi, vio. Y me miró mucho. En sus ojos observe pena, pena por mi, pena quizá por la inconsistencia de todo. No sé si pensó eso pero pude verme reflejado. Verme reflejado/pena. Todo se va a ir a la mierda.

Precipicio

El padre de Alberto nos llevó a los bufaderos. Hace muchos años no iba a ese lugar. Recuerdo que cuando tenía 17 años me escapé de mi casa y estuve todo una tarde drogándome en ese lugar. Con muchos amigos, con pocas personas. Esta vez no quería drogarme, pero tenía miedo. Entonces empezaron los chorros y continuó el vomito. Y las miradas siguieron viéndome a través de Lorenzo y Tania. Quise abrazarlos, pero extrañé a Alessandra.


Alessandra
Quise llamarla pero cuando busqué su número en mi brazo ya se había borrado con las sales. Por qué se me hace tan difícil ser un enamorado normal. Ayer que leía sus ruegos me dolía. Siento que le hago daño y siento rabia porque no puedo ser su respuesta. Dónde se encuentran esas preguntas. Lorenzo dijo que siempre hay una posibilidad y empezó a comparar todo. Yo sabía que no creía en ni mierda pero lo quise. ¿Alessandra es una esperanza?. Hoy leí lo que me puso ayer pero no he esperado hoy. Hoy esperando ayer. Quisiera pero no. Y ella me quiere. Y todo su calor hace que el frío quiera romperme aun más. A veces quisiera increparle que me deje solo, en paz, repetir lo que le dije el día en que falleció Mily. Y aun sigo arrojando todo, me siento mal. Una estrella brilla, pero me siento culpable por todo. Me da colera, me hace querer escupir que ella no es culpable. Que debemos pasar todo, que debemos avanzar. Pero yo no avanzo, solo camino en una vida que sé que no vale nada. "Pero Lorenzo, vale por tus amigos, vale porque tú puedes lograr el equilibrio queriendo que ese equilibrio este en lo poco que puedas dar alcance". Eso se tradujo que los quiero. Alessandra es una esperanza. Una estrella. Y todo sigue en Autorock, traduciéndose en que me gustaría dormir junto Alessandra. Alessandra, Alessandra Sotomayor !cómo quisiera que tu sola mirada sea la respuesta que busco!. Pero no estas acá, yo no estoy allá. Las estrellas. Milagros. Posibilidades. Mi hijo.

¿Qué piensas Víctor que desde que llegamos te has quedado callado?

Alberto habló de la revolución. Yo no creía en ni mierda. Pero no quería pelearme, quería quererlo. Quería que nadie muera. Quería que todos se respetaran. Tania preguntó eso cuando estuvimos comiendo chaufa en la esquina del chino que esperamos para que nos brinde una posibilidad. Deborah deboraba todo su sexo y preguntaba cómo yo podía hacerle. Más preguntas.
En el precipicio tuve miedo, una ola mataría todo. Una ola rompería el equilibrio. Pero solo quiero dormir. Quiero que empiecen clases, quiero abrazar a mi mamá, a Kamilo Riveros, a Hector, decirle a María que la quiero y ser Florentino Ariza obsequiándole mi promesa. Pero la vida no es una novela. Azul murió porque quiso escribirla. Yo quisiera leerla y Mily quiso vivirla. ¿Yo qué quiero?

Finalmente, después de esa llamada me pregunté a mi mismo
¿Qué hay en tu corazón?

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