martes, 24 de agosto de 2010

Luces en faroles

La quedé mirando. Era la luna. La luna a las 3 de la tarde. Me miraba, me confrontaba. "Pero lo que hiciste cambió todo" ¿Qué hice?. Y la luna me seguía mirando...

Cuando sonreí quizá no entendió. Me di cuenta que cuando hacemos las cosas no importa que lo que sientas este intrínseca en ellas: debes aparentarlas, cubrirlas de un manto azul marea y ser un héroe. Porque cuando a ella ya no le duele, el dolor adentro no vale. Ni las lagrimas, ni la desesperación por silenciar estos momentos. Sus miradas. Nuestro amor.

Ella es fuerte y yo me estoy volviendo débil.
Soy un pobre huevón y lo seguiré siendo. Porque no puedo verla mal, porque el dolor pasa. Pero el bien con que los golpes van en la acera hacen que el pavimento sea duro. Y la luna me seguía mirando.


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