Cuando llegaba esa pregunta me sentía mal, porque cuando la respondí aquel día en La Molina supe que estaba diciendo una contradicción en mi. Porque era la manera de defender mi convicción y mi ideal. Mi futuro. Ahora María lo preguntaba y eramos dos gitanos que jugaban a las cartas sin saber si quiera la diferencia entre el nueve y el seis. Pensamientos. O errores que no quiero cometer.
- La quiero y es por lo que estoy luchando - Respondí
María se quedó mirando aquel garabato, preguntó si era yo y me acerqué a verlo. De pronto el pin de Milagros se calló; mientras lo recogía ya sabía la respuesta, sabiendo lo irónico de los simbolismo en una mesa de cantina. Sensaciones, miradas. Una lagrima en los ojos.
- Víctor, cuando estabamos juntos un día me dijiste eso del amar, aun no sé qué es eso pero no quiero que sea como tú, con esos ojos tan tristes. Sí, me gustan, pero a la vez me dan miedo -
Sonreí y a su vez en mi interior sentía todas esas sensaciones que Mily me explicó el día que dijo que no quería ser mi novia. Abajo, donde nuestros padres llacian muertos, la respuesta nos esperaba. En ese momento supe que fui yo el único que se arrojó a buscarla, imposibilitado de explicarmelo, imposibilitado de empezar a sentir.
María lo sabe, ahora lo sé. Cómo explicar coherentemente esto. Sin blog, sin palabras. Con un beso quizá o con un calma mamá, no grites que quiero explotar.
Y sin embargo hoy, por la noche, Tania busca mirar el espejo que no quiero quebrar. Y estoy seguro que mañana habrá una promesa dejada en mi puerta. Porque ya no la quieren conservar.
Pequeña estrella, ilumíname por favor.
- La quiero y es por lo que estoy luchando - Respondí
María se quedó mirando aquel garabato, preguntó si era yo y me acerqué a verlo. De pronto el pin de Milagros se calló; mientras lo recogía ya sabía la respuesta, sabiendo lo irónico de los simbolismo en una mesa de cantina. Sensaciones, miradas. Una lagrima en los ojos.
- Víctor, cuando estabamos juntos un día me dijiste eso del amar, aun no sé qué es eso pero no quiero que sea como tú, con esos ojos tan tristes. Sí, me gustan, pero a la vez me dan miedo -
Sonreí y a su vez en mi interior sentía todas esas sensaciones que Mily me explicó el día que dijo que no quería ser mi novia. Abajo, donde nuestros padres llacian muertos, la respuesta nos esperaba. En ese momento supe que fui yo el único que se arrojó a buscarla, imposibilitado de explicarmelo, imposibilitado de empezar a sentir.
María lo sabe, ahora lo sé. Cómo explicar coherentemente esto. Sin blog, sin palabras. Con un beso quizá o con un calma mamá, no grites que quiero explotar.
Y sin embargo hoy, por la noche, Tania busca mirar el espejo que no quiero quebrar. Y estoy seguro que mañana habrá una promesa dejada en mi puerta. Porque ya no la quieren conservar.
Pequeña estrella, ilumíname por favor.
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