Entonces esquivé el golpe y el celular cayo en la acera, lo tomaron y los vi corriendo hacia la vieja fabrica de cartón. Lento, muy lento. Entonces me pregunté por Alessandra una vez más. A pesar que ellos no volteaban la esquina y la noche aun no caía. Llamadas telefónicas desde números desconocidos. Autobuses con ventanas delanteras para resistir bien. Lento muy lento. Seguí mi camino rumbo al club desconocido. Y la noche era luminosa con esa estrella. Para resistir bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario