Me encuentro un hueco del centro de Lima, un concierto, una bulliciosa rendición de cuentas al inconformismo de no sentirse parte coherente de la vida. Gritos y 00.00 horas para que la alegría y las lagrimas se formen miedo. Un susurro, una inconexión. Cerrar los ojos y las canciones me levantan entre las manos llenas de sudor. No quieren dejarme caer.
Luces Luciernaga.
Me encuentro sobre la ciudad de Lima. Siento que las pequeñas luces intentan decirme algo. Algo que ni la luna ni yo entendemos. Algo que tintinea sin pasar. Cervezas, drogas, chicas y muchachos sin razón alguna, más bulla y mis ganas de incendiar la ciudad. Alessandra.
Todos los viajes a la ciudad de Lima
Me levanto muy temprano. Les dejo el desayuno servido a Gloria y Tania y me voy. El mismo polo, la misma indumentaria. Un girasol. Alessandra no quiere que la recoja y yo no se a qué lugar ir. El bus sigue subiendo, caen, suben caen. Alessandra dame un abrazo, quiero darte un abrazo. Un barrio que no conozco, la bulla sigue. No sé si las calles son selvas de cemento, pero la rabia hace que quiera destruirlas. Entonces pasa una pequeña y su pelota. Mi mirada y su sonrisa. No hay rabia. Hay una luz que hace que lo escrito aun esté en nuestros corazones. Alessandra y nuestro hijo. Rabia sin odio. Rabia con el delicado sonido del viento. Rabia cerrando los ojos. El sol.
Grita, grita más.
Mi alma se encuentra cuidando Alessandra. Viéndola llorar. Gritando y su rabia. Mirándola callado sin que diera cuenta. Y el sol hace sentir el sudor de mis compañeros. Mi cuerpo se encuentra en el estadio del Municipal. Siendo parte de la marea de basureros. Historias, tristezas, glorias. Mientras Cotorro recrimina mi ausencia en el estadio lo miro directamente a los ojos. Los golpes, mi furia. No siento odio. Alesandra esta lejos. Mi luz esta cerca. Cotorro me abraza, se rie de mi cabello azul y la gente empieza a gritar. Mis camaradas, mi familia. Nunca les contaré mi historia pero serán parte de ella.
Mi alma se encuentra con Alessandra, mi corazón empieza a bailar esta noche sobre la ciudad de Lima. Grita, grita más abejita...
Aquella ventana del bus.
Todos ellos, uno, dos, tres, diez y el conductor 11. Todos ellos y sus historias. Su corazón. Sus luchas. Mi admiración y mi no entendimiento. Pero la gran luna me mira desde esa ventana del autobus. Alessandra y yo estaremos juntos alguna vez. ¿Nos perdonaremos?. Entonces hay tantos pensamientos que acá no están. Ni en los escritos, ni en las palabras. Cierro los ojos. Allí esta nuestra hija. Ella una profesional, yo un periodista de investigación. Renegando sobre política y besandola. Mis sueños. Mis queridos sueños. Pero abro los ojos y sé que ambos tenemos caminos distintos. Yo en un bus rumbo a casa, esperando recibir los gritos de mamá pero alegre de regresar. Ella en su casa o con sus amigos. El amor, el cumpleaños de esa pequeña niña. Yo bailando una canción de Salserin. Los abrazos de Tania y mis ganas de abrazarla a ella. Porque esta historia es de dos pero en cada paso sumamos los sentimientos de otras personas. Y nuestro cariño hace de estos lazos más fuertes. Una cerveza con Kalos, una cerveza con Pedro. Una noche con Karin y Lorena, una visita a Paola. Dejar flores a Milagros. Tantos anhelos. Tanto cariño. Abril, 17 de abril. Y mientras el sueño me gana siento que debo sonreír aunque no quiero sonreír pero puedo sonreír. Suena el teléfono y tengo la esperanza que sea ella. No lo es. Pero su mail en facebook dice que sigue viva. Y golpeará más y mi solicitud de amigo estará pendiente. Pero la luna sigue brillando y la estrella alrededor de ella sigue allí. Mi regalo está guardado. ¿Qué es una estrella?. Las maneras de sentirlo, las mareas, el sol. ¿Sabes? Yo se que te encontraré en ese pequeño bar. Y debo continuar para hacerlo, sonreír para hacerlo. Quiero ser grande como tú pero no quiero reprimir los sueños, mis sueños, para otros. Quizá lo olvides, quizá estemos viejos y solo sea una anécdota. Sin embargo las miradas incompletas aun se darán. Y si no estas no importa donde mire. Quizá notes la fuerza que te hace continuar. Mi alma esta allí. Mi verdadero corazón para ti. Dentro, muy adentro. Hoy aprendí. Continuemos mi amor.
Fin del vehículo
Me encuentro en mi habitación. La voz de Tania dice que espera verme el día de hoy. Y yo quiero verla. Quiero seguir viendo todo esto. Por ti mi hija que estas en el cielo, por ti Alessandra que estás a lado mio. Por ti Milagros. Por ti viento. Aun podemos mucho más.
y ya no quiere doler
Distintos momentos, distinto lugares en esta ciudad.
Pero arriba estás tú. Y quieres que ambos sonriamos para ti.
Lo hacemos, te lo aseguramos.
Distintos momentos, distinto lugares en esta ciudad.
Pero arriba estás tú. Y quieres que ambos sonriamos para ti.
Lo hacemos, te lo aseguramos.
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