viernes, 17 de septiembre de 2010

Coraza


Robé toda la UARM. La envolví en mi rostro y brillo azul para las orillas del bus. Me llevó por 7.50 y arrastró los gritos de mi madre para que juntos, los dos, nos pongamos esas gafas y atendamos el estribillo de esa canción que dejamos de tocar hace muchos años. El día en que dejamos de tomar la botellas vacía. Y optamos por la reivindicación.

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