Caminé por el malecón después de tocar su panza. Una panza que siempre quise tener yo. No con mis cachorritos. Sino con mi hijo que tenga que cargarlo, que tenga que llorarlo, que tenga que amarlo. Caminé por el malecón pensando en que la otra orilla tenía muchos lazos para mi. Seguí bebiendo cervezas. Cuidando de mis amigos. Cuidando que no caiga en ese acantilado. Fiestas y luces. Las fotos siempre me encierran. Azul en mi odio, azules mis cristales. Caminé por las calles de Barranco esperando el bus. Visitando espacios muy tenues. Escuchando que los habían abandonado. Tratando de protegerme del frío con ese saco gris que no escribía más que una canción.
El frío. Las historias. Mis historias.
Lo hice después de tocar su panza.
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