jueves, 23 de septiembre de 2010

Los tambores silenciosos



No sé que pensó Rocio Silva cuando le dijo Andrea que me deje leer su lectura. La solución a mi vuelo sub-acuático no era saber sobre historias y derechos. No era energía para nuestra comunicación. No negaré que oír los gritos de justicia me hacen reaccionar. Pero primero fue ver como Alessandra sonreía con un mensaje de texto. Y pensar que hay una persona que la hace tener vértigo por ser feliz. Y que suenen los tambores que machacan mis sentidos. Es una constante. Dejar lo que uno quiere por arrastrarse a lo que uno lo inhabilita. Lo tacha. Y brillar en tu amalgama. Y que nadie lo vea. Para arrastrarse de dolor y dibujar cosas imposible. Y ser testigo de todo crimen, de todo crimen, de toda ruina. Solarizar. Convertir una canción. Comprender.
Y seguir queriendo a una persona para que mis actos digan lo contrario. Ese es el problema de Tania, ese es el problema de mi madre, de Rocio Silva. Vuelo sub-actuatico que no se resuelven con lecturas. Se resuelve con perderse en la dignidad. Siempre alguien llegará para ver el sol caer.



- "Sabes qué la única lucha que tienes, la tienes en ti y esta no solo consiste en sobrevivir"-


El silencio de la gloria solo cuando conquistes tu identidad

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